Festival des Cinémas Différents et Expérimentaux de Paris
22ª edición
frenesarit

Editorial

Los sabemos todas y todos muy bien, este año ha sido duro y particular para todo el mundo y, en lo que nos concierne, también para los festivales de cine. Cuando este texto se escribe, no sabemos si habrá una segunda ola del virus. Más que esperar que todo se calme antes de ponernos a programar películas en las salas, hemos decidido preparar el festival de la misma manera que en los años anteriores, es decir, unos diez días de proyecciones durante los cuales se forma un público, que debate y se inspira colectivamente del centenar de películas proyectadas.

Sin embargo, no podemos obviar el cambio de paradigma que el confinamiento ha representado, y que ha obligado la anulación o la postergación en línea de un buen número de festivales. El confinamiento también ha sido la ocasión de una subida masiva de películas on-line, a veces difícil de seguir, por parte de cinematecas, archivos, sociedades de producción y cineastas del mundo entero, además de un intercambio de archivos y discos duros personales. Después de tal situación, no podemos simplemente posicionarnos de un lado o del otro (el cine en salas contra el cine en casa), y hemos querido optar por un cruce de ambos modos de difusión.

Sin modificar el funcionamiento habitual del festival, le hemos añadido un nuevo elemento: la difusión en línea de las películas de la competición internacional, únicamente en simultáneo a las sesiones presenciales que tendrán lugar en el cine Grand Action (en París). Los programas competitivos (y la sección de cineastas de menos de 15 años) serán así retransmitidos en directo, según el principio tele-visual, para permitir al máximo de espectadorxs posibles, y sobretodo a todos aquellxs que no pueden desplazarse, de asistir en parte al festival.

Para las proyecciones físicas, hemos querido componer y proponer sesiones que cuestionen o alaben el espacio físico del cine y, de manera más general, el espacio colectivo del visionado. Es justamente por eso que algunas de las sesiones tendrán lugar en sitios que se alejan de un cine tradicional, ya sea en una casa particular, en un parque al aire libre, en galerías que dan directamente a la calle, o en lugares en lucha como La Clef Revival (cine asociativo situado en el barrio latino de París ocupado desde hace un año; sus ocupantes son condenados a una multa de varios miles de euros y están en espera de un juicio), al cual damos nuestro apoyo total.

Para permitir el encuentro entre las espectadoras físicas y las virtuales, hemos creado este web, exclusivamente dedicado a esta edición del festival, que permitirá navegar entre las sesiones en línea y las que sólo tendrán lugar in situ, y donde podréis consultar la totalidad del programa. Es ahí donde surgió la cuestión lingüística del acceso al programa: si el festival es en parte accesible en línea, las informaciones textuales sobre las películas deben ser accesibles al máximo de gente posible, es decir, en otra lengua que el francés y el inglés (lengua hegemónica de los festivales de cine). Es por eso que una buena parte del web es accesible en otras lenguas (español, italiano y árabe).

Esta cuestión lingüística está ligada a la temática que propone el festival este año, que es independiente de la competición y que no será accesible en línea. Titulada Dialectos, cacolectos, usos atípicos del habla, la temática propone quince sesiones que exploran algunos enfoques del cine experimental alrededor de las prácticas lingüísticas, de las cuerdas vocales, del habla, de lo mal-dicho.

El dialecto del título se refiere a una lengua que no ha sido reconocida socialmente e institucionalmente en tanto que ‘lengua nacional’. Por qué no: cómo el cine experimental ante el cine industrial. El cacolecto, palabra inventada para la temática, se refiere a las maneras de hablar ni normativas ni aceptadas. Se trata, a partir de dicho cacolecto, de tender hacia una liberación material del habla, del lenguaje.

Se hará aquí, pues, una defensa del hablar-feo: ese que no se toma en serio por parte de la gente que se dedica a escribir-bien, a hablar-bien. La idea no es necesariamente llamar la atención de dicha gente, si no de demostrar a aquellxs que hablan-mal que no son los únicos y que hay otrxs como ellxs que producen cosas, discursos, quizás mal-dichos y mal-articulados, pero dignos sobre todo.

Es evidente que lo mal-dicho en el marco de la creación artística no ha sido ni es considerado igual que lo mal-dicho fuera de los mundos del arte, donde además hablar mal puede tener consecuencias más graves. Esta edición será también el momento de pensar el rol social del cine, en particular experimental, un cine que “habla mal”: ¿puede quizás ayudar a legitimar otra habla, a hacer de las inseguridades lingüísticas de cada unx fuerzas singulares?

Desde el momento en que la cuestión social se pone en el marco del cine experimental, nos alejamos de las cuestiones relativas al “lenguaje del cine”, poco relacionadas con la lingüística, y nos interesaremos más bien a las maneras en las que el cine se apropia de los actos lingüísticos cotidianos, que nos sorprenden saliendo del cine, en nuestro trabajo o en casa: en resumen, el habla en su lado más banal. Así, al ritmo de las sesiones y artículos que os proponemos, esta edición será la ocasión de explorar los riesgos del lenguaje -puestos de relieve por el montaje-, el arte de la conversación en el cine y sobre el cine, los balbuceos del habla, las re-apropiaciones del lenguaje por parte de comunidades marginalizadas, las experiencias de grabación del habla y la invención de nuevas lenguas.

Gocemos pues de nuestro cacolecto interior durante esta 22ªedición que el equipo del Collectif Jeune Cinéma os desea llena de descubrimientos, estímulos y debates.